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lunes, 9 de abril de 2012

El colonialismo de la soledad: el Gran Hermano.




Nuestras sociedades ya no tienen mitos. Lo que los pueblos sin escritura piden a los mitos, lo que toda la humanidad les ha pedido en el transcurso de los cientos de miles de años, es que expliquen el orden del mundo que los rodea y la estructura de la sociedad donde nacieron, que demuestren su congruencia e inspiren la confiada certeza de que el mundo en su conjunto y la sociedad particular de la que son miembros permanecerán tal y como fueron creados al comienzo de los tiempos.

Seguridad, certeza, nada de angustias. Como escribió el antropólogo James Clifford, “las identidades del siglo XX ya no presuponen culturas o tradiciones continuas”

Cuando nosotros nos interrogamos acerca del orden social que nos es propio, apelamos a la historia para explicarlo, justificarlo o acusarlo. Esta manera de interpretar el pasado varía en función del medio al que pertenecemos, de nuestras convicciones políticas, de nuestras actitudes morales. Para un ciudadano francés, la Revolución de 1789 explica la configuración de la sociedad actual. Y, según juzguemos que esa configuración es buena o mala, concebimos de un modo u otro la Revolución y aspiramos a distintos porvenires. Así, uno sabe que una historia objetiva y científica no es posible. Sabemos que hay más que una historia: cada partido político, cada medio social y, a veces, cada individuo se cuenta una historia diferente y la utiliza.

Marc Augé, en su libro "Hacia una antropología de los mundos contemporáneos" opina:

 
"Actualmente cada cual está en relación con el conjunto del mundo o cree estarlo. Nada protege ya al individuo contra un enfrentamiento directo con el conjunto informal del planeta. Ni los partidos políticos ni las religiones, que antes daban un sentido al mundo y a las relaciones con los demás, son capaces de hacer frente a los espacios urbanos donde predomina el consumo, las imágenes, las redes de información, medios de difusión, etc.

Sin una cosmogonía que ordene y oriente su vida cotidiana y sin un orden físico y metafísico que permita conjurar el caos y la incertidumbre, cada individuo se tiene que responsabilizarse de su propia relación con el mundo. 

De esta manera, ha surgido una crisis de sentido que en realidad no es una crisis de identidad sino de alteridad, de relacionarse con el otro, y en la imposibilidad de concebir al otro como tal, se lo ha extranjerizado. 
Por ejemplo, el extranjero se acerca no como invitado sino como personaje anónimo o extraño. Así, la identidad se impone a la alteridad. El endurecimiento de las categorías hombres/mujeres o nacionales/inmigrantes (y el resurgimiento de los nacionalismos) atestiguan más bien el predominio de la lógica de la identidad sobre la lógica de la alteridad”
"Esta dura prueba de la individualidad y de la soledad del individuo recuerda en ciertos aspectos la que experimentaron los pueblos colonizados o esclavizados. Los colonizadores sólo vivieron aventuras (...) En cambio los colonizados vivieron, las más veces en medio del dolor, una triple experiencia relacionada con el descubrimiento del otro y que hoy nos es común a todos: la experiencia de la aceleración de la historia (la diferencia entre generaciones parece abismal), la experiencia del encogimiento del espacio (por el auge de las telecomunicaciones y el transporte) y la experiencia de la individualización de los destinos (una pérdida del vínculo y un sentimiento generalizado de incertidumbre, angustia y miedo)

"La dimensión individual es en efecto esencial en todos los cultos que los antropólogos han estudiado dentro del contexto colonial y poscolonial". Son los cultos que, a través del trance, la santería, el chamanismo etc, sanan las enfermedades espirituales, individuales, de las personas que acuden: angustia, miedo, ansiedad, tristeza...

 
Tomarlas en consideración tal vez nos permita comprender mejor el estudio de las manifestaciones de nuestra contemporaneidad: todos los desbordes de los grandes medios de difusión que tienden a poner como espectáculo la vida privada de los individuos de una manera que recuerda las puestas en escenas religiosas: individuos normalizados o tipificados de alguna manera por el solo hecho de aparecer en la pantalla". De ahí el sentimiento de que hay que pasar a través de la imagen para existir. De ahí el éxito de los reality shows"

Entonces Lévi-Strauss se preguntaba si no había llegado el momento de mirar en otras direcciones, de ampliar el marco tradicional de las reflexiones sobre la condición humana, de integrar experiencias diferentes, más variadas, al estrecho horizonte en el que Occidente se había recluido durante tanto tiempo.

“Desde el momento en que la civilización de tipo occidental ya no encuentra en su propio fondo un medio para regenerarse y adquirir un nuevo impulso, ¿puede aprender algo acerca del hombre en general, y acerca de sí misma en particular, a partir de esas sociedades humildes y durante tanto tiempo despreciadas que, hasta una época reciente, habían escapado a su influencia?”.

Si así era, y Lévi-Strauss no lo dudaba, entonces había que prestar atención a esa ciencia también humilde y también despreciada durante tanto tiempo: la antropología. “¿Qué es, entonces, esta disciplina que durante tantos años permaneció a la sombra y respecto de la cual hoy nos percatamos que acaso tenga algo que decir sobre estos problemas?”. 

En eso consistía el humanismo que pregonaba Lévi-Strauss en nombre de su disciplina: al buscar inspiración en sociedades hasta entonces desdeñadas, la antropología proclamaba que nada de lo humano podía ser ajeno al hombre.

Por eso, creía Lévi-Strauss, una contribución de la antropología es inspirar cierta humildad, “a nosotros, miembros de civilizaciones ricas y poderosas”. La función del antropólogo es dar testimonio de que el modo en que vivimos, los valores con los que fuimos educados y que llegamos a aceptar, no son los únicos posibles; que existieron, que existen otros valores y otras creencias, y que estos valores y estas creencias permitieron, y permiten, a algunas comunidades alcanzar la felicidad.

La antropología no hace listas con todo lo bueno de cada sociedad exótica para que, en caso de fallar algo en la propia, uno vaya a buscar allí un parche étnico. Las fórmulas de cada sociedad –explicaba Lévi-Strauss– no son extrapolables a cualquier otra. A lo que invitan los estudios antropológicos es a que cada sociedad no piense que sus instituciones, costumbres y creencias son las únicas posibles. Que se recuerde que no están inscritas en la naturaleza de las cosas y que no pueden ser impuestas con impunidad sobre otras sociedades. 

 
Un ejemplo. En la sociedad contemporánea prevalece la idea de que la filiación, el parentesco, deriva de un vínculo biológico antes que social. Esta creencia choca con la procreación asistida: inseminación artificial, donación de óvulos, préstamo o alquiler de útero, congelamiento de embriones, fecundación in vitro...¿Cuáles son los derechos y obligaciones de los padres legales y biológicos? ¿El niño debe conocer la identidad de los donantes, de quienes alquilan el útero o aportan esperma?

En algunas poblaciones de Africa,una pareja estéril puede acordar un pago con una mujer fecunda para que el hombre mantenga relaciones pos parto y se convierta en el padre legal de la criatura.
Los nuer de Sudán otorgan a una mujer estéril el estatus de hombre, de “tío paterno”; recibe así la dote y lo utiliza para comprar una mujer que será fecundada gracias a los servicios remunerados de un hombre.
En la población yoruba de Nigeria, las parejas de mujeres practican la procreación asistida para concebir niños que tendrán a una mujer por padre legal y a otra mujer por madre biológica. El niño conoce siempre a sus progenitores biológicos sin causarle ningún conflicto.

Ahora, alertaba Lévi-Strauss, la antropología no puede, ni debe, proponer que la sociedad francesa, o japonesa, o argentina, adopten las prácticas de los nuer sudaneses. La contribución es mucho más modesta: “Revela que aquello que consideramos ‘natural’, fundado en el orden de las cosas, se reduce a limitaciones y hábitos mentales propios de nuestra cultura. De tal modo, nos ayuda a quitarnos las anteojeras, a comprender cómo y por qué otras sociedades pueden tener por simples y obvios usos que a nosotros nos parecen inconcebibles e incluso escandalosos”.

“La antropología nos invita, pues, a atemperar nuestra vanagloria, a respetar otras formas de vivir, a cuestionarnos a través del conocimiento de otros usos que nos asombran, nos chocan o nos repugnan; 

"un poco al modo de Jean-Jacques Rousseau, 
que prefería creer que los gorilas recientemente descritos eran hombres, 
en lugar de correr el riesgo de negar la calidad de hombres a seres que, quizás, 
revelaban un aspecto aún desconocido de la naturaleza humana”.

 

 
Fuentes:
http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Levi-Strauss-curiosidad-anticuario_0_665333468.html
http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Claude-Levi-Strauss-antropologia-leccion-espiritu-critico_0_665333469.html
"Hacia una antropología de los mundos contemporáneos" Marc Augé.


De que color ves las cosas: antropología del color.


 

En cada rincón del mundo, la vida es del color con que se la mire. El color es una de las informaciones que recibimos de los objetos y también nos provoca sensaciones o emociones. Por ello se convierte en una forma de expresar nuestros estados de ánimo a través de nuestra ropa, o para establecer metáforas cuando hablamos. Además, conocer el simbolismos de los colores puede ayudarnos a interpretar el significado de una bandera, ¿por qué se han utilizado unos colores y no otros? ¿Por qué la bandera de Arabia Saudí es verde y la bandera de Inglaterra roja y blanca?

El color tiene su influencia en nuestra forma de expresarnos y está unido a la cultura de cada pueblo.  Por ejemplo, en Estados Unidos y Europa, asociamos el color negro con las desgracias y lo negativo. De hecho, cuando muere algún familiar nos vestimos de negro para expresar nuestro dolor; al igual que si no vemos un futuro muy claro o esperanzador, lo vemos negro. En cambio, los ingleses dicen que se sienten azules cuando están tristes y en la mayoría de los países asiáticos, por el contrario, la gente va a los funerales vestida de blanco; y si se trata de naciones que siguen el culto budista, una muerte se anuncia en letras rojas. Por esta razón, en Asia jamás verá el menor trazo rojo en una tarjeta personal: el gesto se interpretaría como una ofensa grave, casi como un mal augurio. 
 
Mientras en Wall Street una suba de acciones se anuncia con carteles verdes, en los mercados asiáticos el verde indica que bajaron las cotizaciones. En Occidente las novias se casan de blanco porque simboliza pureza; sin embargo, en la India se casan de rojo porque es el color de la prosperidad.

A la hora de dar la bienvenida a los recién nacidos, nuestro país sigue los dictados arbitrarios de los norteamericanos: rosa para las nenas y celeste para los varones. En Inglaterra, en cambio, el rojo es el color de la virilidad y el azul se aproxima al mundo femenino. 

En síntesis, la cultura creada por el hombre se encarga de desordenar los colores, que en la naturaleza guardan cierta lógica. Algunos ejemplos: 

 
Verde: una versión atribuye a Mahoma, el profeta del islamismo, haber dicho: "El agua, el verde y un rostro hermoso son tres cosas universalmente buenas". Por eso, la tradición asocia el verde con el islam, y no sería una buena idea elegir una camisa de ese color para caminar por las calles de Bosnia o Israel.
Si viaja a China, deje los sombreros verdes en casa, pero por razones más profanas: allá se suele bromear con los que los usan, porque se los asocia con los hombres engañados por sus mujeres. 
 
Los anglohablantes del planeta llamaron azul (blue) a la tristeza y le tributaron una melodía (blues). El equivalente del término azul también apunta en varias direcciones, según las latitudes: significa joven en japonés; gay en ruso, y borracho en alemán. Por más que América y Europa repitan que los aristócratas tienen sangre azul, este color también pasó a ser patrimonio de la clase trabajadora gracias al histórico mono que visten de sol a sol. 

Para los asiáticos, el rojo es el color de la suerte en casi todo Oriente. Durante el Año Nuevo Chino, los empleados reciben el hong bao, un sobre rojo con el aguinaldo anual. El día del cumpleaños se encienden velas de ese color y, en una boda tradicional, las novias eligen un vestido rojo. En esos mercados, un logotipo empresario o el lanzamiento de un packaging rojo van con todas las de ganar. 
 
Por lo menos desde la Revolución Francesa, el rojo se impuso en todo el mundo como el color emblemático de los partidos políticos más radicalizados, pero hoy es el del Partido Republicano de los Estados Unidos, que no quiere saber nada con izquierdas y revoluciones. Curiosamente, hasta hace algún tiempo, el uniforme de los soldados del Imperio Británico también utilizó el rojo. 

 
En la Argentina las rosas amarillas siempre simbolizaron el desprecio, tanto como las blancas el abandono. En Estados Unidos, en cambio, si una persona le enrostra You are a yellow! (usted es un amarillo), prepare una respuesta: le está diciendo que usted es un cobarde. En otras circunstancias, y tal vez por asociación con la fiebre amarilla, este color también remite a una persona enferma. En la Iglesia Apostólica Romana, el amarillo, en cambio, es el color papal y en la China antigua, el emperador era la única persona que podía vestirse de amarillo. Aun hoy, en Malasia se reserva esa tonalidad para el baldaquino que brinda sombra al rey. 
 
Holi es un popular festival de industria de otoño celebrado en la India, Guyana, y Nepal.
En el primer día, se produce la quema de la mujer-demonio Jolikā, hermana de Jirania Kashipú, en hogueras enormes en la noche.
En el segundo día, conocido como Dhulhendi, la gente pasa el día lanzándose entre ellos polvo y agua coloreados.
 
La primavera, durante la cual el tiempo cambia, se cree que causa fiebre y frío virales. Así, el jugar lanzándose polvos coloreados tiene un significado medicinal: los colores se hacen tradicionalmente de nim, de kumkum, de jaldi, de bilva y de otras hierbas medicinales prescritas por los doctores del Áiur Vedá.

Es la fiesta más pagana del calendario indio, el día en que todo vale y el país entero juga a pintarse de colores. En Holi se celebra la llegada de la primavera y se ingiere 'bhang', una bebida hecha a base de hojas de marihuana que según la tradición es un regalo del mismísimo dios Shiva.
Los niños persiguen a los mayores con pistolas de agua coloreada, las calles se llenan de fiestas espontáneas en las que todo el mundo está invitado a un trago de 'bhang', y es imposible huir de la celebración más colorida del año.
Entre tanto alborozo, algunos aprovechan el descontrol reinante para permitirse hacer lo que el resto del año está prohibido. Al grito de "No te enfades, es Holi!", muchos jóvenes se convierten en vándalos y atacan a las chicas o simplemente se dejan llevar por el 'bhang'. No es de extrañar, pues, que en algunas zonas de las ciudades el Holi se haya convertido en una fiesta casi exclusivamente para ellos.
 
En ciudades como Bombay, donde la escasez de agua es crónica, el alcalde ha pedido que se convierta en delito el despilfarro de agua, aunque sea en ocasiones tan señaladas como el Festival de los Colores. Cada año, las autoridades emprenden una campaña informativa para pedir a los ciudadanos que empleen colorantes de origen vegetal sin productos químicos, que resultan más difíciles de limpiar y además pueden resultar tóxicos.
Durante toda la jornada, los excesos se dejan notar y es fácil encontrar a gente dormida o inconsciente en mitad de la calle. El mayor peligro, sin embargo, se produce en las carreteras, donde bicicletas, motos, coches y hasta autobuses zigzaguean conducidos por sonrientes conductores con el pelo de coloreado y la mirada extraviada por culpa del 'bhang'.
 
Los colores

En algún lugar del tiempo, más allá del tiempo, el mundo era gris. 

Gracias a los indios ishir, que robaron los colores a los dioses, ahora el mundo resplandece; y los colores del mundo arden en los ojos que los miran.

Ticio Escobar acompañó a un equipo de la televisión española que vino al Chaco para filmar escenas de la vida cotidiana de los ishir. 

Una niña indígena perseguía al director del equipo, silenciosa sombra pegada a su cuerpo, y lo miraba fijo a la cara, de muy cerca, como queriendo meterse en sus raros ojos azules.

El director recurrió a los buenos oficios de Ticio, que conocía a la niña, y la muy curiosa le confesó:

-Yo quiero saber de qué color mira usted las cosas.

-Del mismo que tú -sonrió el director.


-¿Y cómo sabe usted de qué color veo yo las cosas?

Eduardo Galeano. 
 
Hay varios los colores con que se identifican diversas emociones y sentimientos en diferentes culturas del mundo, según un trabajo realizado por el diseñador David McCandless y el colectivo Always With Honor.


Fuente:  http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com

martes, 3 de abril de 2012

HP y Lorax se unen para proteger el medio ambiente

HP ha apoyado la creación de 'Lorax', la nueva película de animación 3D de Universal -recién estrenada en España- con el objetivo de concienciar sobre la importancia de cuidar el medio ambiente utilizando los recursos naturales de manera responsable y sostenible.
El filme pretende, a través de un fuerte mensaje ecológico, que tanto niños como adultos tomen conciencia de la preservación medioambiental. Además de hacerlo junto a “Lorax”, HP desde hace más de 25 años varios programas de protección del medio ambiente para reducir el impacto ecológico:
1. Consejos para la impresión sostenible, utilizando cartuchos originales y mediante el programa de recogida y reciclado de cartuchos - HP Planet Partners. Este programa fue lanzado en 1987 y ha permitido reciclar y reutilizar los componentes de más de 1.000 millones de cartuchos HP, permitiendo reducir la huella ecológica en más del 33% y produce cartuchos compuestos en alrededor de un 70% de plástico reciclado; siempre respetando las normas de calidad, fiabilidad y sostenibilidad ambiental. Si se juntaran todos los cartuchos reciclados a través del Programa Planet Partners, se podría dar la vuelta al mundo 1.36 veces a lo largo de la línea del ecuador.
2. Promoción de la impresión a doble cara para reducir el desperdicio de papel y el uso de herramientas para gestionar el proceso de impresión de manera más eficiente y responsable.
3. Uso de papel 100% reciclable y biodegradable, como el papel certificado Forest Stewardship Council (FSC), entidad independiente, no gubernamental y sin fines de lucro creada para promover el manejo forestal responsable en todo el mundo.
4. El uso de las impresoras que consumen menos energía, como los equipos HP certificados con la norma Energy Star. En la actualidad, las impresoras HP son un 50% más eficientes energéticamente que en el año 2005. Y gracias al portafolio de soluciones "ecológicas" implementado por HP, el consumo de energía se puede reducir hasta un 80%. Además, HP está orgullosa de contar con impresoras compuestas con al menos un 20% de plástico reciclado y por ser la primera empresa en introducir la primera impresora totalmente libre de PVC.
Por esto, HP ha sido nombrada por la consultora externa Interbrand como la compañía líder en tecnología en el ranking de "marcas globales verdes". Ahora, en conjunto con “Lorax”, HP no sólo apuesta por despertar la conciencia ecológica de nuevos espectadores, sino que también pretende promover la impresión responsable por parte de sus clientes actuales.
HP y su compromiso con el medio ambiente
HP ha producido ya más de dos millones de cartuchos de plástico reciclado desde 2007, es líder en el uso de material reciclado de Imagen e Impresión y ha usado más de 45.000 millones de kilos de plástico reciclado en sus productos.
Además de ser partner de FSC, HP también es miembro de miembro de World Wildlife Fund’s (WWF) desde 2009.
Asimismo, ha superado su objetivo de eficiencia energética global de productos de impresión. HP ha superado la eficiencia global de su tinta y en productos de impresión láser en un 46% entre 2005 y 2011.

 http://www.compromisorse.com/acciones-rse/2012/04/03/hp-y-lorax-se-unen-para-proteger-el-medio-ambiente/